
El santoku es el cuchillo de uso general de la cocina japonesa, y este HOSHANHO de la serie HO monta un núcleo de acero 10Cr15MoV templado a 60 ± 2 HRC. La hoja de 18 cm lleva nueve capas, cuatro por lado sobre ese núcleo, y termina en el perfil ancho y plano del santoku, pensado para picar, laminar y trocear con la hoja bajando limpia sobre la tabla. El acabado martillado deja hoyuelos que despegan la verdura al cortar, y el mango es octogonal al estilo wa, que centra el agarre y no se clava en la mano en sesiones largas.
El mango es lo que más distingue a esta serie: palisandro macizo con virola de G10 negro y un anillo de cobre entre ambas piezas, un acabado que no suele verse en esta franja. HOSHANHO afila la hoja a mano entre 12 y 15 grados por lado, un ángulo cerrado que se traduce en un corte que entra con poca resistencia, sobre un lomo de 2,5 mm que mantiene rigidez sin engordar el perfil. Necesita el cuidado básico de cualquier buen cuchillo: lavado a mano y tabla de madera o plástico, nunca hueso ni congelado.
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Este santoku lo analizamos a fondo en su review completa en Hamono Magazine, donde repasamos sus materiales y lo que cuenta quien ya lo usa a diario.
Cómo evaluamos los cuchillos baratos →
El santoku es el cuchillo japonés de uso general: pica, filetea y trocea. Frente al cuchillo de chef occidental tiene la hoja más ancha y plana y la punta más caída, así que trabaja con un corte más vertical, de arriba abajo, en lugar del balanceo del chef.
No. El santoku tiene un filo fino pensado para verdura, carne deshuesada y pescado. Los huesos y los congelados pueden mellar o astillar el filo; para eso hace falta un cuchillo pesado tipo deba o un cuchillo de carnicero.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Inoxidable no quiere decir inmune. El cromo forma una capa que protege la hoja, pero con humedad prolongada, sal o restos ácidos pueden salir puntos de óxido superficial. Secar el cuchillo después de lavarlo lo evita, y si aparece alguna mota se va frotando suave.



