
El nakiri de Kjøk lleva una hoja recta de 17 cm con acabado damasco y un mango de madera de olivo, pensada para el corte vertical de verdura que define a este cuchillo. La dureza de 58±2 HRC lo sitúa en la línea habitual de la gama de entrada.
Por debajo de los 25 €, es uno de los nakiri más baratos con acabado damasco y mango de olivo, un combo de aspecto cuidado para tan poco dinero. Opción para quien quiere un cuchillo de verdura vistoso sin gastar, asumiendo que el acabado damasco aquí es estético más que de alto rendimiento.
El nakiri es solo para verdura y tiene la hoja completamente recta, así que baja vertical sobre la tabla y corta limpio de un extremo a otro sin dejar fibras unidas. El santoku es curvo y multiuso. Si picas mucha verdura, el nakiri es más rápido y cómodo.
Está pensado para verdura. Puede cortar carne o pescado deshuesados en un apuro, pero su hoja recta no está hecha para ello y rinde mucho mejor con vegetales. Para carne y pescado encaja mejor un santoku o un gyuto.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Para una cocina doméstica, sí. Un cuchillo de gama de entrada bien afilado corta de sobra. La diferencia con uno caro no está en que corte mal, sino en la calidad del acero, la retención del filo a largo plazo y el acabado. Si cocinas en casa y mantienes el filo, cumple perfectamente.