
El cuchillo pelador es la herramienta más pequeña y ágil de la cocina: hoja corta de 89 mm para pelar fruta y verdura, retirar pieles y trabajos finos a mano. Este MOSFiATA luce un acabado de patrón damasco poco habitual en un cuchillo tan económico.
Por debajo de los 25 €, es un pelador resultón para quien quiere un cuchillo pequeño con buen acabado. No sustituye a un cuchillo grande, pero para las tareas de precisión del día a día rinde de sobra.
Es la hoja más pequeña y manejable de la cocina: pelar fruta y verdura, retirar pieles, quitar ojos a las patatas y trabajos finos que se hacen casi en la mano, fuera de la tabla.
Para muchas tareas pequeñas, un cuchillo grande es incómodo y poco preciso. Un pelador da control y agilidad en lo fino, así que es un buen complemento aunque ya tengas un chef o un santoku.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Para una cocina doméstica, sí. Un cuchillo de gama de entrada bien afilado corta de sobra. La diferencia con uno caro no está en que corte mal, sino en la calidad del acero, la retención del filo a largo plazo y el acabado. Si cocinas en casa y mantienes el filo, cumple perfectamente.