
Este trío de PAUDIN lleva damasco forjado de 67 capas alrededor de un núcleo de acero japonés VG10, con las capas llegando hasta el canto de la hoja. Lo componen un santoku de 17 cm, un cuchillo de chef de 13 y un universal de 13, los tres con mango de G10 negro y una dureza declarada de 62 HRC o más. Las cotas salen de la lámina del propio fabricante, que mide hoja y mango pieza a pieza. Llegan en caja de regalo negra.
El núcleo de VG10 cambia el comportamiento respecto al resto del catálogo de la marca, porque al ir el acero de corte en el centro el filo es acero continuo y el patrón no interfiere en la zona que corta. Los 62 HRC sostienen el filo bastante más tiempo, y a cambio hay que trabajar sobre tabla de madera o polietileno y dejar los huesos para otro cuchillo. El santoku de 17 lleva el peso del día a día bajando recto sobre la tabla, y los dos de 13 se quedan con la verdura pequeña y el trabajo de precisión.
PAUDIN es una de las marcas que analizamos en nuestra comparativa de marcas de cuchillos japoneses baratos, donde explicamos de cuál fiarte y en qué se diferencian.
Este juego incluye: santoku 17 cm, chef 13 cm y universal 13 cm · damasco de 67 capas con núcleo VG10 · 62+ HRC. El mango es de G10 negro con remaches y mosaico decorativo. Comprar el set sale más a cuenta que adquirir cada cuchillo por separado y cubre las tareas básicas de la cocina de una sola compra.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
En el acero y en cuánto dura el filo, no en si corta o no. Los cuchillos de gama de entrada salen afilados de fábrica y cortan bien desde el primer uso; con el tiempo piden piedra más a menudo y sus acabados son menos finos. Para uso doméstico, esa es toda la distancia.
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Me parecen unos cuchillos magníficos y su filo es notable. Ya no uso ningún otro para mis cortes en la cocina, ni para verduras, ni carnes, ni pescados. La parte central de la hoja es de acero VG10 con una dureza de 62 HRC: usar solo sobre tabla de madera o de polietileno, y no atacar huesos.
Están muy bien acabados. El mango se ajusta con precisión al metal y las transiciones son completamente lisas. El planteamiento de usar un núcleo de VG10 y aplicar damasco a ambos lados me gusta mucho, porque así en la zona de corte tienes acero continuo, sin estructura en el filo.
Las hojas son increíblemente afiladas, como cuchillas de afeitar. La calidad de los materiales es superior. Atraviesan cualquier cosa, incluso la piel del tomate, sin hacer fuerza ni serrar en zigzag. Después de usarlos los lavo a mano, los seco y los guardo con sus fundas. Usándolos a diario, siguen como nuevos.