
Pocos cuchillos ganan tanto tiempo en la tabla como un buen santoku, y este de 18 cm se gana el puesto porque sirve para casi todo. Su nombre significa tres virtudes en japonés, las tres tareas que domina, cortar, picar y lonchear, y las reseñas confirman que despacha verdura, carne y pescado con la misma soltura. La particularidad de esta hoja son las acanaladuras, esos hoyuelos ovalados a lo largo del filo que crean una cámara de aire y sueltan el alimento en vez de dejar que se pegue: un comprador lo nota sobre todo al lonchear carne poco hecha, donde una hoja lisa se quedaría pegada a los jugos. El mango de pakka cae equilibrado y firme, cómodo hasta en tandas largas de corte.
Debajo del acabado hay la misma base de toda la gama, aunque conviene repetirlo porque la marca insiste: el dibujo de la hoja no sale de un laminado forjado sino de un grabado a láser, pura estética sobre un acero macizo. Ese acero es japonés en polvo llevado a 63 HRC, un grado de dureza que en la práctica se traduce en que el filo aguanta jornada tras jornada sin embotarse, algo que varias opiniones destacan tras semanas de uso. El afilado va a 12° por cada cara y la hoja monta 2,2 mm de lomo, medida fina para deslizar sin esfuerzo y a la vez con cuerpo para no sentirse endeble. Frente al chef de 20 cm de la misma marca, el santoku es más corto y manejable, pensado para el picado rápido y las cocinas donde no sobra espacio en la tabla. Lavado a mano y secado pronto, da guerra para rato.
Si quieres comparar este modelo con el resto del catálogo, lo tienes ordenado por gamas en nuestra guía completa de cuchillos SANMEIHO. Y si buscas más opciones del mismo tipo, abajo te dejamos otros cuchillo santoku de la marca.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Para una cocina doméstica, sí. Un cuchillo de gama de entrada bien afilado corta de sobra. La diferencia con uno caro no está en que corte mal, sino en la calidad del acero, la retención del filo a largo plazo y el acabado. Si cocinas en casa y mantienes el filo, cumple perfectamente.
Opiniones con compra verificada en Amazon.
Una auténtica joya, tanto a nivel doméstico como profesional. Desde el primer uso se nota la calidad del acero en polvo: el filo es muy preciso y mantiene la agudeza incluso tras un uso intensivo. Como buen santoku, corta carne, pescado y verdura con una facilidad sorprendente, con cortes limpios y uniformes. El mango de pakka aporta un equilibrio perfecto entre comodidad y control, se adapta bien a la mano y reduce la fatiga en las sesiones largas. Viene tan afilado de fábrica que apenas necesita ajuste inicial. Un cuchillo muy completo: afilado, resistente, cómodo y versátil.
María Perfume
Lo uso sobre todo para verdura y para lonchear piezas grandes de carne después de la barbacoa, donde una hoja precisa marca la diferencia entre una loncha buena y un trozo desgarrado. En ambos casos se comporta muy bien desde el primer uso. Las acanaladuras de la hoja reducen de verdad el rozamiento al cortar, y se nota especialmente en la carne poco hecha, donde una hoja lisa tendería a retener los jugos y a que el trozo se pegue. El filo permite cortes netos sin tener que empujar, y el mango queda equilibrado respecto a la hoja incluso en sesiones largas.
Luigi
Llega muy bien presentado y desde que lo sacas de la caja se percibe buena calidad general. La hoja luce una incisión láser que recuerda a los cuchillos damasquinados sin serlo, como aclara el fabricante, y el efecto estético es elegante. Corta extremadamente afilado: tomates maduros, cebollas, calabacines y zanahorias se rebanan sin apenas presión, y la carne cruda también sale limpia. El formato santoku es de los que se queda siempre en la encimera por lo versátil, con un peso bien repartido que da control tanto en cortes rápidos como en trabajos finos.
Darkman



