
Es la forma de equipar la cocina de una sola vez con la gama de SANMEIHO. El juego reúne cinco cuchillos que cubren casi cualquier tarea, un chef para el trabajo grande, un santoku para el día a día, un fileteador para pescado y carne, un utilitario para las piezas medianas y un pelador para lo fino, todos con el mismo mango de madera y el mismo acabado, así que tienes una batería coherente sin ir comprando pieza a pieza.
Lo que distingue a este set es el acero: en lugar de un acero laminado convencional, SANMEIHO parte de acero en polvo de alto carbono, un proceso metalúrgico que reparte el carbono de forma más homogénea y permite subir la dureza sin volver la hoja quebradiza. Aquí llega a 63 HRC, una cifra alta que en la práctica se traduce en un filo que aguanta más entre afilados. Ese filo sale de fábrica a 12° por lado, más cerrado que los 15° habituales en la gama, de modo que corta con muy poca resistencia desde el primer día, algo que conviene tener presente porque llega afiladísimo. Para quien quiere dar el salto a un juego japonés serio sin comprar los modelos por separado, sale a cuenta.
Los modelos de SANMEIHO que tenemos analizados, ordenados por gamas para comparar uno a uno, están en nuestras opiniones y catálogo de cuchillos SANMEIHO.
Para ver cómo se sitúa SANMEIHO frente a las demás, lo desglosamos en qué marca de cuchillos japoneses baratos elegir.
Cómo evaluamos los cuchillos baratos →
Este juego incluye: 5 piezas · acero en polvo de alto carbono, 63 HRC · filo a 12°. El mango es de Madera, perfil ergonómico. Comprar el set sale más a cuenta que adquirir cada cuchillo por separado y cubre las tareas básicas de la cocina de una sola compra.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Depende del uso, no del calendario. En una cocina doméstica que corta a diario, un repaso con piedra cada dos o tres meses mantiene el filo en su sitio. La señal no es el tiempo: es cuando el cuchillo empieza a resbalar sobre la piel del tomate en vez de entrar solo.



