
El SANMEIHO Koraka es un cuchillo de hoja ancha rectangular, de los que trabajan bajando sobre la tabla en lugar de deslizando. La pala sube hasta el lomo y el filo baja en curva hasta una punta caída, así que el peso de la hoja acompaña al corte en vez de quedarse en la muñeca cuando abres un pollo por las articulaciones o entras en unas costillas de cerdo. Los 18 cm de filo van en 33 cm totales y queda sitio de sobra para los nudillos, con una hoja lo bastante alta como para recoger en ella lo troceado y llevarlo a la cazuela. Trabaja el despiece y el troceado, y con la verdura de volumen entra igual de bien.
Debajo del dibujo hay acero en polvo de alto carbono templado a 63 HRC, el mismo material que montan las piezas en damasco de la serie. Este acero parte de partículas metálicas sinterizadas en vez de una colada tradicional, un proceso que reparte el carbono de forma pareja y permite llegar a esa dureza. El filo viene de fábrica a 12° por lado y el lomo mide 2 mm, así que la hoja no flexa cuando bajas sobre una pieza con hueso. El dibujo está grabado a láser sobre acero macizo, con el patrón vegetal de la serie Koraka. Conviene lavarlo a mano y secarlo en cuanto termines, y cuando notes que el filo pierde mordida un repaso con piedra de grano medio le devuelve el corte.
Los modelos de SANMEIHO que tenemos analizados, ordenados por gamas para comparar uno a uno, están en nuestras opiniones y catálogo de cuchillos SANMEIHO.
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Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Es la escala Rockwell, que mide cuánto resiste el acero a deformarse. Cuanto más alto el número, más tiempo aguanta el filo afilado, y a cambio la hoja es más rígida y menos tolerante con los golpes. Por eso los aceros duros piden tabla blanda y trabajo limpio.



