
El santoku de la serie OKINAWA es el comodín de esta gama, la pieza que se queda fuera del taco porque sirve para el 80% de lo que pasa por la tabla. Los 18 cm lo hacen manejable para el picado rápido, y la hilera de hoyuelos del filo despega las lonchas al instante, un alivio para quien pica a buen ritmo y odia despegar la comida de la hoja a cada golpe. Lo que más repiten las opiniones es la sensación de calidad muy por encima del precio: hay quien esperaba pagar más de cien euros por un cuchillo así, y quien ha mandado sus viejos cuchillos de marca alemana al fondo del cajón después de probarlo. Cae equilibrado en la mano, ni pesado ni ligero, con un mango que da confianza incluso a manos pequeñas.
La diferencia con el santoku de acero en polvo de la marca está en la hoja: aquí manda la construcción laminada de OKINAWA, cinco láminas prensadas sobre un núcleo japonés 10Cr15MoV templado a 62 HRC, con las capas exteriores blindando al corazón duro frente al astillado y la oxidación. El acabado es mate y antihuellas, tratado para aguantar arañazos y no marcarse con el uso, algo que se nota en la encimera. El bisel va forjado a 12° por cada cara, y sale tan cortante de fábrica que conviene tener cuidado con los dedos las primeras veces. Frente al chef de la misma serie, más largo, este santoku pisa mejor en cocinas ajustadas y en el trabajo de precisión sobre verdura. Al llevar mango de madera, un lavado a mano y un buen secado lo mantienen como recién sacado de la caja.
Los modelos de SANMEIHO que tenemos analizados, ordenados por gamas para comparar uno a uno, están en nuestras opiniones y catálogo de cuchillos SANMEIHO.
Para ver cómo se sitúa SANMEIHO frente a las demás, lo desglosamos en qué marca de cuchillos japoneses baratos elegir.
Cómo evaluamos los cuchillos baratos →
El santoku es el cuchillo japonés de uso general: pica, filetea y trocea. Frente al cuchillo de chef occidental tiene la hoja más ancha y plana y la punta más caída, así que trabaja con un corte más vertical, de arriba abajo, en lugar del balanceo del chef.
No. El santoku tiene un filo fino pensado para verdura, carne deshuesada y pescado. Los huesos y los congelados pueden mellar o astillar el filo; para eso hace falta un cuchillo pesado tipo deba o un cuchillo de carnicero.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Depende del uso, no del calendario. En una cocina doméstica que corta a diario, un repaso con piedra cada dos o tres meses mantiene el filo en su sitio. La señal no es el tiempo: es cuando el cuchillo empieza a resbalar sobre la piel del tomate en vez de entrar solo.



