
Cuchillo de chef de 20 cm de la serie Venus de SHAN ZU, con hoja forjada en damasco de cobre y acero de 33 capas. El dibujo de cobre rosado y dorado recorre toda la hoja, incluida la virola, prueba de que el damasco es real y no un patrón hecho con láser. El mango une resina verde y madera de arce, con un equilibrio de peso que se nota nada más cogerlo. Hoja larga y versátil para el trabajo de corte del día a día.
Es la joya de la serie Venus: una pieza tan bonita como funcional, con un filo que atraviesa tomate, verdura y carne con facilidad y una hoja pensada para picar, rebanar y cortar en juliana con comodidad. Conviene lavarlo a mano y secarlo al momento para que el cobre no pierda brillo. Para quien quiere un chef con presencia, que además queda bien en la encimera.
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La serie Venus se distingue por el damasco de cobre: entre las capas de acero se intercala cobre, lo que crea ese patrón rosado y dorado que no se ve en los damascos habituales. El veteado recorre la hoja entera, incluido el filo, que es donde se distingue un laminado forjado. Con el mango de resina y arce, cada chef Venus es una pieza única, tanto para cortar como para lucir.
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Corta a un nivel muy alto y sirve de sobra para una cocina exigente, pero por su acabado y su precio muchos lo tratan como una pieza a cuidar más que como el cuchillo de batalla del servicio. Para uso intensivo continuo, la clave es el mantenimiento: lavado a mano, secado y afilado a piedra.
No si lo cuidas. El cobre puede coger manchas si dejas restos de comida ácida sobre la hoja, así que conviene limpiarlo y secarlo justo después de usar. Con ese cuidado básico, el patrón de cobre se mantiene brillante durante años.
El filo liso corta por presión y deja una superficie limpia, así que es el que sirve para la mayoría del trabajo de tabla. El dentado corta por arrastre: sus dientes agarran la corteza o la piel y entran sin resbalar, que es lo que hace falta con el pan o el tomate muy maduro. Un dentado no se repasa en piedra como uno liso.



