
El Matsato Cuchillo Carnicero es el cuchillo para carne y hueso de la marca, una hoja ancha y curva de 14,8 cm con el lomo recto y un orificio abierto junto al talón. Monta 9 cm de canto y 412 gramos repartidos hacia la punta, que es donde está su gracia: el peso viaja por delante y el filo entra en la carne con la inercia del movimiento, así que basta acompañar el gesto para separar costillas, abrir un cuarto de pollo o partir verdura de piel dura.
Encaja en una cocina donde se trocea carne con hueso blando y se abren piezas grandes con cierta frecuencia. Los 4 mm de grosor mantienen la hoja rígida al bajar sobre la tabla, y el orificio del talón permite apoyar el índice sobre el acero para guiar el golpe con la mano más cerca del filo, que es el agarre con el que se gana precisión en los cortes cortos. El mango de haya termotratada monta espiga completa: la madera envuelve una lengüeta de acero que recorre la pieza entera, de modo que el impacto se reparte por todo el conjunto y los remaches trabajan menos.
Para situar este modelo dentro de la marca, tienes el resto ordenado por gamas en opiniones y catálogo de cuchillos Matsato.
Comparar fabricantes es otra conversación, y la tenemos en qué marca de cuchillos japoneses baratos elegir, con Matsato frente a las demás.
El 3CR13 lleva alrededor de un 13 % de cromo, el umbral que separa a un acero inoxidable de uno que no lo es, y se mueve en durezas cómodas de recuperar en casa. Eso cuenta en una hoja que trabaja contra hueso, porque el filo vuelve a entrar en la piel del tomate con unas pasadas de piedra de grano medio. Si te apetece cogerle el punto, en la guía de afilado lo contamos gesto a gesto. Lávalo a mano, sécalo en cuanto termines y guárdalo seco.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Sí, los cuchillos salen con filo de fábrica y cortan desde el primer uso. Lo que cambia entre unos y otros es el ángulo al que vienen trabajados: un filo más cerrado entra con menos esfuerzo y uno más abierto aguanta mejor el trabajo bruto. En cada ficha indicamos el ángulo cuando el fabricante lo declara.



