
El nakiri de 17,5 cm de la serie WAKOLI edib es el especialista en verdura: su hoja recta y ancha baja a tajo vertical, corta de lado a lado sin dejar bisagra y arrastra lo picado del tablero. Damasco de 67 capas sobre núcleo VG10 afilado a 12-14° con el mango pakka de la gama.
Es el nakiri de referencia dentro de la serie edib, con la altura de hoja que separa el nudillo de la tabla en sesiones largas de verdura. El damasco es laminado, con el veteado naciendo del acero y no de un grabado decorativo. El filo recto trabaja a golpe descendente, no en balanceo como un chef, así que gana terreno a quien pica volumen de verdura a diario.
Los modelos de WAKOLI que tenemos analizados, ordenados por gamas para comparar uno a uno, están en nuestras opiniones y catálogo de cuchillos WAKOLI.
Para ver cómo se sitúa WAKOLI frente a las demás, lo desglosamos en qué marca de cuchillos japoneses baratos elegir.
Este nakiri lo analizamos a fondo en su review completa en Hamono Magazine, donde repasamos sus materiales y lo que cuenta quien ya lo usa a diario.
Cómo evaluamos los cuchillos baratos →
El nakiri es solo para verdura y tiene la hoja completamente recta, así que baja vertical sobre la tabla y corta limpio de un extremo a otro sin dejar fibras unidas. El santoku es curvo y multiuso. Si picas mucha verdura, el nakiri es más rápido y cómodo.
Está pensado para verdura. Puede cortar carne o pescado deshuesados en un apuro, pero su hoja recta no está hecha para ello y rinde mucho mejor con vegetales. Para carne y pescado encaja mejor un santoku o un gyuto.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Depende del uso, no del calendario. En una cocina doméstica que corta a diario, un repaso con piedra cada dos o tres meses mantiene el filo en su sitio. La señal no es el tiempo: es cuando el cuchillo empieza a resbalar sobre la piel del tomate en vez de entrar solo.



