
El torneador de 6 cm es el cuchillo del trabajo fino: su hoja corta y curva talla champiñones, redondea patatas y pela fruta con giro dentro de la mano. Es de la serie WAKOLI edib, con damasco de 67 capas sobre núcleo VG10 afilado a 12-14° y el mango pakka de la gama.
El torneador es una herramienta de nicho, la que da forma a la verdura cuando el emplatado importa tanto como el sabor. El damasco es laminado, aunque en una hoja tan pequeña el atractivo real está en el control, no en el veteado. La curva del filo se aprovecha girando la fruta contra la hoja; es una pieza de precisión para trabajar en la mano, al margen de la tabla.
Este modelo convive con el resto de la gama en opiniones y catálogo de cuchillos WAKOLI, con el acero y el acabado de cada serie.
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Es la hoja más pequeña y manejable de la cocina: pelar fruta y verdura, retirar pieles, quitar ojos a las patatas y trabajos finos que se hacen casi en la mano, fuera de la tabla.
Para muchas tareas pequeñas, un cuchillo grande es incómodo y poco preciso. Un pelador da control y agilidad en lo fino, así que es un buen complemento aunque ya tengas un chef o un santoku.
Mejor no. El lavavajillas reseca y agrieta el mango, y los golpes con otras piezas mellan el filo. Estos cuchillos duran mucho más si los lavas a mano con agua tibia y los secas enseguida, sobre todo si son de acero al carbono, que se oxida si se queda húmedo.
Madera o plástico. Las tablas de cristal, mármol o piedra son más duras que el acero del filo, así que lo redondean en unos pocos cortes. Una tabla de madera cede lo justo y devuelve el favor: el filo aguanta mucho más entre afilados.



